miércoles, 1 de febrero de 2012

   Caen las horas y el manto de la noche me arropa en esta fría calle. Camino a pasos agigantados, dejando atrás mi presente convertido en pasado. Hasta que me inunda el olvido, dichoso cómplice de esta vida apagada. Desaparezco entre las negras callejuelas colándome a través de la neblina. Miro el reloj: las doce. Entrañable hora, pienso. Aligero el paso, avanzo en el destino hacia mi futuro incierto, mi futuro inseguro e impreciso. El resplandeciente astro ilumina mi camino, la luna se deja ver completa y brillante esta noche. La mayor parte de su vida escondida, pero cuando aparece te embauca con su embriagador perfume. Tan seductor como el profundo silencio que va dejando allí por donde pasa. Camino cabizbajo, como siempre, pero esta vez me percato de algo. Un lobo. Está sentado y me mira fijamente sin apartar aquellos desafiantes ojos. Se interpone en mi camino y empiezo a correr calle abajo, sin mirar atrás. Logra alcanzarme y se abalanza sobre mí, me muerde y desgarra hasta el último ápice de mi cuerpo. Y, al fin, me convierto en él. En silencioso, vagabundo y soñador. En leal y luchador. El bosque es ahora mi entorno y la fuerza mi aliada. La soledad, mi única y fiel compañera.

3 comentarios:

Sergio dijo...

Tiene un aire muy de cuentos de terror modernos. Modernos quiere decir de hace un siglo, no los de ahora XD: Lovecraft, R.E. Howard...

Me gusta, pero ¡no entiendo el final! ¡No logro cogerlo! XD ¿Qué significa ese final? :(

Como he dicho, tiene un tufillo a horror sobrenatural, entre lo más clásico y la "fantasía" moderna de los escritores pulp de principios del siglo XX. ¡Y eso me encanta!

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Veo, quizás, un exceso de adjetivación que le hace mella a esas descripciones. Por ejemplo:

«Desaparezco entre las negras callejuelas colándome a través de la húmeda neblina.»

Aquí, tanto "negras" como húmeda" sobran, pero se aprecia mucho más en la segunda. Las neblinas tienen esa característica, por lo que es innecesario recalcarlo con el adjetivo "húmeda".

Tranqui^^, yo también peco de exceso de adjetivos, es algo muy difícil de controlar XD.

«Logra alcanzarme y se abalanza sobre mí, me muerde y desgarra hasta el último ápice de mi cuerpo.»

No me gusta "ápice", no es una palabra que suela asociar a "trozo" físico de algo. Que no es incorrecto, claro que no, pero quizás otra palabreja le pegaría más.

Bueno, a falta de errores de ortografía, te señalo chorradas porque soy un tocanarices XD.

Un abrazo^^

Irene dijo...

A mi también me encanta ese tipo de literatura. :)

El final es como un tipo de conversión del personaje. Los lobos me parecen unas criaturas de la noche geniales, mis preferidas. Los adjetivos que he puesto al final son los que mejor describen para mi este tipo de animal, por eso el protagonista se transforma. Deja atrás una vida totalmente diferente, pero cuando el lobo le hace pedazos, se convierte en alguien como él, dentro de él. Es algo un poco difícil de explicar...

Lo de exceso de adjetivación, me di cuenta. :( Siempre me pasa, a veces es complicado controlarlo. A ver con el tiempo qué tal.

Cambiaré alguna cosa y pensaré un sinónimo de ápice que concuerde bien con el texto, a ver si así mejora.

¡Gracias! Otro abrazo. :)

Sergio dijo...

Chachi, me queda claro y no tan claro. Pero me gusta^^.